Con más de 8 GW de almacenamiento aún en carrera para adjudicarse los 700 MW previstos, la consultora Anabática anticipa una fuerte competencia en la apertura económica. El volumen de ofertas podría empujar valores más bajos, aunque advierte que el alza de baterías y nuevas exigencias técnicas pondrán un piso al resultado final.

El próximo miércoles se conocerán las ofertas económicas de la licitación de baterías “AlmaSADI” de Argentina (700 MW adjudicables), que tiene en competencia 232 proyectos que representan entre 7272 MW de potencia mínima y 8230,5 MW de potencia máxima, 

Para Marco Zazzini, gerente general adjunto en Anabática, el resultado podría ubicarse por debajo del precio fijado. “Se han presentado 8 gigas. Considerando el alza de precios de baterías y por algunas condiciones nuevas que se pidieron de regulación de frecuencia primaria, considero que por la cantidad de oferentes vamos a encontrar precios algo por debajo de USD 10000 / MW-mes”, señaló.

Cabe recordar que el precio máximo de adjudicación fue fijado en USD 12.500/MW-mes, por lo que la franja que mencionó Zazzini marcaría ofertas competitivas, aunque todavía compatibles con los costos y riesgos de un proyecto de almacenamiento a escala.

Sin embargo, el gerente general adjunto de Anabática Renovables advirtió que no todos los jugadores estarían en condiciones de sostener cualquier precio: “Estos montos probablemente sean de los grandes jugadores o de los valientes habituales. Por el alto nivel de competencia el modelo económico financiero debe haber sido super apretado”.

El análisis se apoya en una particularidad del llamado: AlmaSADI no se estructura sobre la energía sino sobre un servicio de potencia y reservas que CAMMESA contrata como offtaker. La remuneración recae principalmente en la disponibilidad de potencia de almacenamiento, expresada en dólares por MW-mes; la energía suministrada y la regulación primaria de frecuencia operan como componentes complementarios.

El pliego contempla proyectos BESS nuevos, con al menos cuatro horas de entrega continua, y exige que las centrales también aporten regulación primaria de frecuencia, con al menos un 30 % de la potencia comprometida a ese servicio. Por eso, el valor ofertado no depende solo de la cantidad de competidores, sino del costo del paquete completo: baterías, sistemas de conversión, obras de conexión, control operativo, garantías de disponibilidad y capacidad de respuesta ante requerimientos de CAMMESA.

En ese contexto, la fuerte sobreoferta de proyectos puede empujar los precios hacia abajo, pero los precios de los main components, las condiciones técnicas y financieras de la convocatoria ponen un límite a esa agresividad.

El factor baterías, las nuevas exigencias técnicas y los más de 7 GW que quedarían afuera

A diferencia de una licitación puramente renovable, AlmaSADI se estructura sobre proyectos de almacenamiento con baterías capaces de aportar potencia y servicios al sistema. Esto obliga a mirar el precio no solo como una cifra comercial, sino como el resultado de un paquete técnico-financiero más complejo.

En ese punto, Zazzini marca dos condicionantes: el aumento de precios de las baterías y las nuevas condiciones técnicas exigidas, entre ellas aspectos vinculados a regulación de frecuencia primaria.

Más allá del precio de adjudicación, otra incógnita relevante será el destino de los proyectos que no resulten seleccionados.

Si la convocatoria termina contratando alrededor de 700 MW, incluso contemplando los márgenes de tolerancia previstos, más de 7 GW podrían quedar fuera de esta primera etapa. Ese volumen ya empieza a instalar una pregunta dentro del sector: si Argentina logró despertar un pipeline de esa magnitud, ¿qué instrumentos utilizará para sostenerlo?

Una de las alternativas que aparece en el debate es el Servicio de Reserva de Confiabilidad Adicional, conocido en el sector como SerCA, que podría habilitar nuevas convocatorias para almacenamientogeneración térmicahidráulicanuclear e instalaciones híbridas.

La Secretaría de Energía ya solicitó a CAMMESA el diseño de mecanismos de selección para implementar ese instrumento, lo que abre la puerta a una segunda vía para absorber parte del interés generado alrededor de AlmaSADI. El esquema en preparación contempla rondas semestrales para almacenamiento, generación térmica e híbridos, de modo que ese remanente de más de 7 GW podría absorberse de manera progresiva en lugar de una sola instancia. Su implementación todavía depende de la aprobación de la Secretaría de Energía.

La apertura económica del 24 de junio, entonces, será más que una instancia de precios. También funcionará como un test para conocer cuánto vale hoy el almacenamiento en Argentina, qué jugadores pueden sostener sus ofertas y cuál será la referencia de mercado para las próximas rondas.

Fuente: Energía Estratégica

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